¿Cuál es la verdad en el escándalo de corrupción Reficar? Todo sobre este caso colombiano

Inicio del escándalo de corrupción Reficar

La Refinería de Cartagena (Reficar), Colombia, se construyó en 1957 siendo conocida para ese entonces como Intercol y fue adquirida por Ecopetrol en el año 1974. El escándalo de corrupción de Reficar inicia con la decisión del gobierno, del entonces Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, de ampliar esta planta con el objetivo de que el país fuera autosuficiente en el abastecimiento de petróleo y gasolina, buscando un socio estratégico mayoritario para Ecopetrol a fin de que esta petrolera estatal no incurriera en riesgos.

Es así como en el año 2006, luego de un proceso de licitación en el que participaron 34 empresas y quedaron como finalistas las transnacionales Glencore y Petrobras, el Presidente Uribe, decide vender a la primera el 51% de Reficar, quien establece una inversión inicial de 2.700 millones de dólares bajo una rentabilidad del 27%. Glencore es una multinacional suiza dedicada a la explotación del carbón, sin experiencia alguna en refinerías.

En el año 2009, Glencore, argumentando erráticamente problemas financieros producto de la crisis inmobiliaria en Estados Unidos, decidió abandonar el proyecto, habiendo avanzado sólo en un 20% de la ingeniería de la obra, razón por la cual Ecopetrol decidió comprarle su parte por un monto de 590 Millones de Dólares pagados en un paraíso fiscal en las Islas Bermudas, sin cobrar indemnización por haber salido la obra sin haberla culminado.

Agudización de la crisis

Ecopetrol incurre en errores que desencadenaron el descalabro presupuestario de la obra:

  1. No buscó un nuevo socio con experiencia en construir refinerías para bajar los costos.
  2. Siguió  con el contrato, el mismo que suscribió Glencore con CBI, cuya contratista no tenía experiencia en construir refinerías.
  3. En Junio de 2010, la Junta Directiva de Ecopetrol  (Ministro de Minas Hernán Martínez, el Presidente de Ecopetrol Javier Gutiérrez y el Vicepresidente de refinación Pedro Rosales),  decide hacer un cambio en la modalidad del contrato de “Llave en mano con  costos fijos” a “Costos reembolsables”.

Este último error generó un gasto excesivo e incontrolable en el proyecto, pues básicamente se facultó a CBI a comprar, contratar y gastar sin límites, pasando las facturas a Ecopetrol quien pagaba sin mayores controles, por cuanto no existía interventoría que revisara exhaustivamente dichas facturas que estuvieran por debajo del monto de 5 millones de dólares, siendo revisadas y aprobadas expresamente por Reficar sólo las que estaban por encima de este monto.

 

Las nefastas consecuencias económicas del proyecto de modernización de  Reficar

Así las cosas, el costo de la obra pasó a ser de  3.777 millones de dólares en 2009 a 4.393 millones de dólares en 2011 y luego ascendió en Mayo del 2013 a 5.148 millones de dólares, a 7.653 millones de dólares en el año 2015 y finalmente a 8.016 millones de dólares, bajo una rentabilidad desplomada del 4,3%, configurándose así en una de las obras de infraestructuras más costosas a nivel nacional, quedado establecido por el Congreso como un caso de “falta de planificación”.